El Cronista de la Realidad Imperfecta Escuchar artículo

De Orcos y Kirchneristas: La Simplificación Grotesca del Debate Político

El Cronista de la realidad imperfecta

De Orcos y Kirchneristas: La Simplificación Grotesca del Debate Político

El Cronista de la realidad imperfecta

“En el comienzo de los tiempos, se vivía en un casi paraíso con justicia social -quizás una idealización, pero así lo percibían muchos-, manejado por un tal Néstor y Cristina, hasta que un día la serpiente le dio de comer la manzana, a partir de ahí surgió el caos, la corrupción, y todos los males que nos aquejan”. Esto podría ser perfectamente la génesis de “la biblia” pro-libertaria “gorilista”, señala un vocero K.

Lejos de tomar partido a favor o en contra del kirchnerismo, estas líneas buscan analizar cómo el debate político de los últimos 14 años por lo menos se ha venido construyendo sobre la estigmatización del término “Kirchnerismo” a través de los medios hegemónicos y la utilización de las redes sociales con una fuerte presencia de fake news. Es sabido el impacto de las redes y los medios, sobre todo cómo han influido en el electorado las noticias falsas.” A lo largo de la historia, las fake news han sido utilizadas como herramientas de manipulación política, promoción de intereses económicos y como estrategia para generar confusión y discordia. Si el conocimiento de la realidad que nos brindan los medios de comunicación y ciertos actores sociales es lo que nos permite a los receptores formarnos opinión sobre el mundo que nos rodea, el flujo permanente de información y las noticias falsas erosionan esa credibilidad generando, en el mejor de los casos, desinformación” (González, 2019, p. 3). Uno de los primeros en utilizar las fake news y las redes sociales en una campaña electoral con éxito fue Donald Trump en 2016. Quien copió la iniciativa fue Mauricio Macri en la campaña que ganara la presidencia en 2015 en el ballotage por una diferencia del 2% contra Daniel Scioli.

Quizás la génesis de esta demonización del término “Kirchnerismo” se debió a la respuesta del Grupo Clarín a la ley 26522 de radiodifusión, también llamada ley antimonopólica o ley de medios K, que pretendía democratizar las señales, terminar con los monopolios en el sector comunicacional y darles relevancia a los medios sin fines de lucro como ONG, Universidades y Escuelas Públicas. Así se crearon más de 200 radios con todo el equipamiento y otorgando frecuencia en las escuelas en lugares donde no había ningún o pocos medios de comunicación. Esto generó un conflicto en escalada con el Grupo Clarín que llegó a la judicialización, que acusaba al gobierno de querer limitar la libertad de prensa. De ahí está la famosa frase de Néstor “Clarín estás nervioso”.

 El propio Julio Blanck, uno de los editores de Clarín reconoció que, durante esos años: “hicimos periodismo de guerra. Eso es mal periodismo. Fuimos buenos haciendo guerra, estamos vivos, llegamos vivos al final, al último día. Periodismo eso no es… “ En este contexto de fuerte confrontación, Clarín argumentaba sobre un supuesto “control de los medios” por parte del gobierno, cuando la Ley de Radiodifusión buscaba precisamente la democratización del espectro y abrir el juego a una mayor diversidad de voces frente a la concentración mediática existente.

Un caso emblemático fue la agresividad en sus tapas de otro medio gráfico que fue la Revista Noticias de editorial Perfil con un ataque feroz y con mucha saña , hasta falta de respeto a la figura de la envestidura presidencial Se imaginan si esto hubiera pasado ahora, Patricia ya le hubiera mandado hasta la caballería . https://perio.unlp.edu.ar/2019/06/18/las-violentas-tapas-de-la-revista-noticias/  

 Ahí el Grupo Clarín siguió a muerte una batalla campal en todos los medios que eran de su propiedad, sumados a otros medios que se sentían afectados, con el apoyo de sectores del campo, la oposición, y algún sector judicial. Así empezó a profundizarse la llamada “grieta” (convengamos que la verdadera grieta viene de la génesis de nuestra historia entre patriotas y vende patrias) que como una bola de nieve empezó muy pequeña y con el correr de los gobiernos de Néstor y los dos mandatos de Cristina terminó de ser gigante aplastando a todos. Se produjo una gran polarización de los medios de comunicación que, en su línea editorial, informativos, programas de opinión, hasta los programas de “cocina” empezaron a tomar partido por uno u otro lado. Siendo evidente la gran proporción del lado del Grupo Clarín o “independientes” contra los medios oficiales y algún otro medio que apoyaba la gestión de gobierno como C5N. Por esos años se comenzó a nombrar al gobierno con el término “Kirchnerista” en vez de “Peronista”. Otra frase famosa de Néstor Kirchner: “Nos dicen Kirchneristas para bajarnos el precio, fuimos, somos y seremos Peronistas”.

Este ataque comunicacional fue creciendo, como fue creciendo la aparición de las redes sociales que permitieron multiplicar voces. Uno de los graves errores comunicacionales que a mi ver tuvo el gobierno de Néstor y Cristina, sobre todo el de Cristina, es no haber tomado una actitud ofensiva ante los ataques de medios tradicionales y los nuevos medios digitales. El peronismo siempre confió en la comunicación de la militancia, el “boca a boca”, el ir casa por casa, más por la tradición oral en los barrios y sobre todo en las acciones de gobierno. En cierta forma creo que también subestimaron el poder de los medios, sobre todo de los digitales, si bien fue una buena iniciativa la ley de radiodifusión que no pudo avanzar en sus propuestas principales y fue al final derogada en el gobierno de Macri. "Cambiemos se construyó como un reflejo político de los sectores conservadores de la Argentina y desde que entró en la escena política, tuvo entre sus objetivos el de asociar al kirchnerismo con la corrupción y con lo peor de la política, o acaso, con la idea de que el kirchnerismo es lo peor que la política podía generar. Debía presentarse como lo nuevo y novedoso, y a la vez asociar lo verdaderamente nuevo y novedoso como lo viejo. Esa estrategia, clara en algunos aspectos, debía comunicarla a la sociedad, por lo que necesitaba un mensajero. El mensajero fue Clarín, el cual entendió que atender esa necesidad satisfacía una propia: Derogar la Ley de medios 26522 que sancionó el Congreso por amplia mayoría en 2009 y que le impedía tener una posición dominante en el mercado para monopolizar la palabra. Cambiemos pagó ese acuerdo político el 30 de diciembre de 2015 cuando anunció el decreto 267/15 por el cual se disolvió AFSCA y AFTIC para crear el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM). Y tras lo cual, Marcos Peña afirmó que se terminaba “la guerra contra el periodismo”" (https://revistappv.com.ar/estigmatizacion-y-aislamiento/).

Desde ese momento, más allá de seguir una “crónica histórica”, la batalla de todas las batallas mediáticas giró hacia las nuevas tecnologías y la posibilidad de llegar con mensajes contundentes generando una viralización con una amplia utilización de fake news que nunca eran comprobadas o con la agresión gratuita de los famosos “Call center” o grupos de Trolls, que como un ejército bien adiestrado bombardeaba las redes y las mentes tratando de generar más grieta en la sociedad y asociar el término “Kirchnerismo” con lo peor de lo peor.

A pesar del constante bombardeo por todos los medios posibles, inclusive transmitiendo en vivo el arresto de funcionarios K acusados de corrupción que los sacaban con chaleco antibalas y cascos ante una exposición mediática que ya los daba por culpables, muchos de ellos fueron absueltos. En 2019 el Peronismo volvió al poder con Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner como presidente y vice. Sobre todo, con errores propios y circunstancias impredecibles como fue la pandemia de coronavirus, sumado a un contexto adverso en lo internacional, los medios concentrados siguieron haciendo de lo suyo. El gobierno de Alberto Fernández perdió la batalla mediática, sin hacer tampoco muchos esfuerzos para mejorar esa situación, como podría haber sido poner en vigencia la ley de radiodifusión que derogó Macri. En general fue un gobierno muy tibio que no tocó ningún sector de poder, como sí lo había hecho Néstor en su momento. Sumado a una gestión económica mala que no pudo mejorar la vida de la gente y a una confrontación interna no saldada, perdieron las elecciones presidenciales en 2023.

Lo que vino es “historia” más reciente: un muchacho salido de panelista de los programas de debate que después llegó a Diputado nacional. Hizo campaña con una motosierra prometiendo libertad, terminar con la casta política, quemar el Banco Central y dolarizar la economía. Autoproclamándose como experto en economía con o sin dinero, hoy nos gobierna.

Esta “crónica imperfecta” intenta sumar al debate la importancia de tener una mirada crítica hacia los que nos bombardean por los medios tradicionales (que en general ya no son creíbles) y los que nos intentan vender por las redes sociales mensajes contundentes y verídicos. Datos concretos y fiables matan el relato. No todo lo que brilla es oro y no todo es absolutamente malo o bueno. Siempre hay matices, lo importante es poder estar atentos y desconfiados de los relatos o cantos de sirenas. La realidad se impone y la verdad sale a la luz tarde o temprano. Así hoy asistimos a una simplicidad grotesca del debate político, que ya no debate ideas ni conceptos, sino que se degrada a simplificar y descalificar al otro. Continuara, hasta la próxima…

                                                                         El Cronista de la realidad imperfecta.

 

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