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Desde el Congreso, el campo redobló la presión para darle un fin a las retenciones

Las entidades que componen la Mesa de Enlace presentaron sus propuestas para eliminar este impuesto. Se planteó por ejemplo quitarlas en cultivos de bajo impacto fiscal, como trigo y cebada. La Fundación Barbechando también presentó un plan.

Desde el Congreso, el campo redobló la presión para darle un fin a las retenciones

Las entidades que componen la Mesa de Enlace presentaron sus propuestas para eliminar este impuesto. Se planteó por ejemplo quitarlas en cultivos de bajo impacto fiscal, como trigo y cebada. La Fundación Barbechando también presentó un plan.

En el marco de una reunión de la Comisión de Agricultura en la Cámara de Diputados nacional, que se llevó a cabo esta mañana, las entidades que componen la Mesa de Enlace participaron y expusieron su visión sobre el impacto de las retenciones en la actividad. 

Por el lado de Coninagro, la consejera de la entidad, Patrica Luke, presentó un documento con indicadores, impacto fiscal, datos y propuestas para abordar la problemática de este impuesto. 

 

 

Según argumentó Luke, “los derechos de exportación son una herramienta que limita el crecimiento de la producción al reducir el precio percibido por los productores”.

En este punto, reconoció que no solo reducen la competitividad internacional de la producción agroindustrial,  “sino que también frenan el desarrollo del interior y desalientan la inversión.

LOS DAÑOS DE LAS RETENCIONES

La economista recordó que los principales competidores de Argentina no aplican este tributo. En el caso de Rusia, advirtió que sólo aplica este impuesto con fines geopolíticos.

“La realidad es que los productores argentinos compiten en condiciones desiguales: mientras nuestros vecinos exportan sin penalidades, aquí se llega a extraer hasta el 60% de la renta del productor”, señaló. 

Y agregó: “Eliminar los derechos de exportación resulta imprescindible para incentivar la inversión, mejorar la competitividad y garantizar un crecimiento sostenible en toda la cadena productiva”.

Además, el informe de Coninagro resaltó que la quita de las retenciones “no implica resignar recursos fiscales, sino reorientarlos”.

Como ejemplo, citaron a la cadena triguera, que hasta el 30 de junio tributa un 9,5%: sin derechos de exportación, calcularon que la superficie sembrada podría crecer un 10% y llegar así a  6,9 millones de hectáreas.

Esto implicaría un aumento del 12% en la producción, que llegaría a 20,4 millones de toneladas y se reflejaría en una suba del valor bruto de la producción en U$S 522 millones y las exportaciones en un 20%.

“El impacto fiscal directo sería de -U$S 244 millones de dólares, pero considerando los impactos directos sobre los otros impuestos y el incremento de la producción deja un impacto neto consolidado negativo de apenas 63 millones de dólares. En otras palabras, por cada 4 dólares que se pierden por derechos de exportación, se recuperan 3 por otras vías”, afirmaron.

La propuesta de las cooperativas es comenzar a eliminar las retenciones de manera gradual y comenzar con cultivos de bajo costo fiscal, como los casos de trigo y cebada.

“Esta decisión, acompañada de políticas normales como no restringir exportaciones y unificar el tipo de cambio, podría incrementar la producción más de un 50% y aportar U$S 20.000 millones adicionales por exportaciones en sólo algunos años”, consideraron. 

Y agregaron: “Entendemos que el equilibrio fiscal es necesario, por eso, aunque preferimos una eliminación total e inmediata, estamos dispuestos a encontrar un camino gradual, firme y responsable”. 

LA MIRADA DE CRA, LA SRA Y BARBECHANDO

En la reunión de la Cámara de Diputados también participó Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), a través de la exposición de Pablo Ginestet, secretario de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap). 

El directivo sostuvo que “las retenciones son un obstáculo al desarrollo productivo y una herramienta distorsiva que castiga al interior del país, al desalentar la inversión, la generación de empleo y el arraigo rural”.

El ruralista calculó que desde 2002, la implementación de las retenciones representó un castigo a la actividad, situación que se reflejó en la pérdida de más de 75.000 productores agropecuarios en los últimos 23 años


 

 

Fuente: infocampo.com.ar

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