El Cronista de la Realidad Imperfecta Escuchar artículo

UN DÉJÀ VU RECARGADO, UN LEÓN EN ZUGZWANG?

La editorial del Cronista de la realidad Imperfecta

UN DÉJÀ VU RECARGADO, UN LEÓN EN ZUGZWANG?

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¿Otra vez sopa? Parece que en esta tragicomedia política y social argentina, el libreto se repite con una saña que asusta. Un déjà vu con esteroides, donde cada "volver a empezar" nos deposita en un pozo más hondo. Y sí, el león, ese que creíamos domador, ahora parece un felino acorralado en un zugzwang, donde cualquier movimiento lo acerca más al abismo.

Nuestra democracia incipiente parece un perro que se muerde la cola, dando vueltas y vueltas sin avanzar. Después de los años oscuros, seguimos navegando a la deriva, condenados a reiniciar el GPS una y otra vez.

Se presentaban como los mesías de la libertad, los cruzados anticorrupción, los alquimistas de la felicidad. El resultado: menos libertad, más choreo y una tristeza que se palpa en el aire. En cada uno de estos periodos, lo que prometían para todos quedó en manos de una minoría poderosa que maneja los hilos desde la punta de la pirámide social, digitándonos el destino.

No solo las políticas son un calco, sino también los nombres en los créditos de esta película repetida. Los mismos directores, los mismos protagonistas... ¡hasta el catering parece reciclado! “Un monstruo grande que pisa fuerte”, diría el otro León.

Y este León, claro, no podía ser la excepción en este zoológico de gobiernos que nos vienen pastoreando. Solo que a este felino parece haberle afilado un poco más las garras, con una crueldad que cala hasta los huesos, una indiferencia glacial hacia los que menos tienen y unos modales que recuerdan a los viejos caudillos del '30, pero con la astucia de quien aprendió a no tropezar dos veces con la misma piedra... aunque la piedra sea siempre el pueblo. Si el problema era la gente en la calle protestando, la receta es simple: más fuerza para que no protesten. Si faltaban votos en el Congreso, la billetera se abre para "convencer" a los gobernadores. ¿Se acuerdan de la Banelco? Hoy los métodos son más sofisticados, pero la esencia es la misma.

Pero en este tablero de ajedrez de la vida, siempre hay jugadas que dejan al rey en jaque mate. Estamos en un déjà vu recargado con las mismas recetas económicas del Proceso, de Menem, De la Rúa, Macri... con casi los mismos actores, algunos con más canas, como el ministro de Economía de turno. Apertura importadora a piacere, desregulación salvaje (¡pero ojo, los sueldos quietitos!), ajuste que te deja los huesos pelados y privatización con moño. Ya sabemos cómo termina esta película, ¿no? Un banquete para unos pocos y las sobras, cada vez más magras, para la mayoría. El resultado siempre es el mismo: la persiana baja en las fábricas, la pobreza trepa como yuyo y la patria se vende por kilo.

Desde que el escándalo de libra salió a la luz, a este León que rugía promesas de libertad y casta degollada con motosierra, las balas le silban cada vez más cerca. ¿Será que el tablero de ajedrez de la vida lo puso en un zugzwang fatal? Porque vaya paradoja: el que venía a salvarnos con la motosierra, hasta ahora solo ha logrado empeorar el panorama. Más gente sin laburo, más pobres, las persianas de los negocios bajando como hojas en otoño, la recesión que nos pisa los talones y una legión de olvidados durmiendo en la calle. ¡Menuda libertad!

El tiempo, ese juez implacable, será quien dicte el próximo capítulo de esta historia que escribimos entre todos, a los tropezones. Esto no es más que una humilde mirada, un puñado de reflexiones sobre esta realidad que, como todo lo humano, viene con sus imperfecciones de fábrica. Pero aquí estaremos, con los ojos bien abiertos, para seguir contando la función. Hasta la próxima entrega de este culebrón argentino...

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